Mi gata era adoptada y vivía adentro de casa. Nunca la dejábamos salir sola ni andar por la calle porque siempre me dio miedo que pudiera pasarle algo. Vivimos en una zona bastante tranquila, medio campo. La calle es de tierra, no hay avenidas ni calles transitadas cerca y prácticamente no suelen pasar autos. La casa está cercada con alambrado. Tengo varios perros adoptados y, muy de vez en cuando, cuando ellos estaban en la parte de afuera de la casa, mi gata conseguía escabullirse. Cuando pasaba, se quedaba cerca de la puerta de casa y no se iba a recorrer la zona ni se alejaba. Un día ocurrió eso. Mi gata estaba en la puerta de mi casa y el pitbull de un vecino salió de su propiedad, llegó hasta nuestra casa y la atacó. El ataque quedó registrado por una cámara de seguridad. Intentamos salvarla: fue atendida e internada y tuvimos gastos veterinarios muy altos, pero finalmente murió por las lesiones. La relación con esos vecinos ya no era buena desde antes. Después del ataque hablé con el dueño del perro, pero sentí que mostró muy poco interés por lo ocurrido. Actualmente inicié acciones legales. También hubo una instancia de mediación y el dueño no se presentó.